Vivo en el infierno

Hay personas que nacieron para sufrir, una de esas soy yo. Desde que era muy pequeña he tenido una gran cantidad de problemas, algunos provocados por causas ajenas a mí y otros por decisiones erróneas que he tomado en mi vida. Pero no ha habido ningún momento de felicidad plena, siempre que estoy atravesando por un momento de felicidad, algo lo arruina y el destino me castigará por pensar que podía ser feliz. Después de tanto sufrimiento, de arruinar mi vida con cada una de mis acciones, decidí que era momento de partir, de ponerle fin a mi sufrimiento, pero la vida no lo iba a permitir. Tendría que seguir sufriendo aquí en la tierra, donde el castigo es peor que ir al cielo o al infierno, incluso aunque fuera el que Dante nos diseño en su obra maestra de La Divina Comedia.

Desde muy chiquita he tenido problemas en mi cerebro, los doctores dicen que es por que nacía a los siete meses y estuve tres en incubadora, lo que habría afectado mis neuronas. Estudiar se me complicó desde que entré a la primaria, no lograba concentrarme, no me gustaba asistir y siempre me hacían burla por mi tamaño pequeño o porque siempre he sido muy flaquita. Mis padres me llevaron con psicólogos, mismos que me enviaban con psiquiatras, que eran los encargados de recetarme medicina para mi déficit de atención, el cual dijeron tendría para siempre, pues los medicamentos que me daban no estaban funcionando. Después de la preparatoria decidí dejar de estudiar y buscarme un trabajo. Hice desde limpieza en las casas u oficinas, hasta ser obrera en una fábrica de corte de celosías, donde me gustaba porque alejaba todos los malos pensamientos de lo ocupada que estaba. Pero cuando mejor me iba en lo laboral, llegó una persona a mi vida. Me enamoré de él sin saber que me iba a llevar al mismísimo infierno.

Al inicio de nuestra relación él era amable, atento y caballeroso, pero conforme avanzaban los días iba disminuyendo esa parte buena y mostraba su verdadero yo. Llegó a maltratarme física y psicológicamente. Lo peor fue cuando no me bajaba la regla y decidí hacerme una prueba de embarazo, la cual salió positiva. Yo no quería tenerlo, él tampoco, así que busque opciones para abortar. Cuando por fin encontramos una que se ajustaba a nuestro pobre presupuesto, él decidió que quería tenerlo, que siempre sí. Lo cual me molestó. Al final lo hice a sus espaldas, lo cual le molestó en demasía y me acusó con mis padres, quienes no soportaron la noticia y me corrieron de mi casa. El pésimo legrado que me hice provocó que comenzara a desangrarme y mi hermano tuvo que llevarme al hospital. Después de eso comencé a tener depresión, por lo que volví con mi psiquiatra, quien me medicó en un principio para tratar los pensamientos suicidas que tenía, pero al ver que no funcionaba, me aplicó un tratamiento abrasivo que me provocaba alucinaciones, veía bebés por todas partes. Después de diez sesiones, traté de parecer normal para no volver a dicho martirio, pero sigo viendo bebés, les compró ropa que después tengo que ocultar. ¿Estoy en el infierno? Yo creo que sí.