Tareas que crean consciencia

¿Ir a la escuela y no hacer tarea? Es algo difícil de imaginar; por lo menos para alguien como yo, que además de pintar canas, ya tiene hijos en edad escolar, uno de los cuales ¡acaba de ingresar a la preparatoria!

Sin embargo, en varios países de Europa y América, incluido el nuestro, se ha cuestionado la utilidad de este recurso didáctico, bajo el argumento de que los deberes para casa llegan a ser tantos, que los alumnos se saturan de trabajo y empiezan a padecer estrés desde temprana edad.

Creo que, efectivamente, muchas escuelas llegan a excederse con las tareas, al punto de que los niños y jóvenes empiezan a parecer trabajadores con jornadas que superan las ocho horas. No les queda tiempo para descansar, jugar y disfrutar de otras actividades gratas. Esto sin duda es grave y poco saludable, pues el descanso, la socialización y el juego también son claves para el desarrollo.

No obstante, la práctica y el repaso de lo que se aprende en clases también tiene su importancia, por ello es que las tareas son necesarias, en una justa medida. De hecho, cuando son interesantes y bien planeadas, las tareas logran entusiasmar a los estudiantes y al hacerlas con una actitud positiva, realmente aprenden y adquieren conocimientos que guardarán de por vida.

Tal es el caso de un proyecto que le dejaron a mi hijo mayor, el que acaba de ingresar a la etapa de formación previa a la universidad. En su clase de ética ciudadana, les dejaron investigar qué es el activismo y elegir a una organización de México o Latinoamérica que lleve a cabo este tipo de acciones, ya sea que se relacione con el medio ambiente, la educación, o los derechos humanos.

A lo largo del semestre desarrollarán un trabajo de investigación acerca de la organización que elijan y pensarán de qué forma podrían colaborar con el grupo en cuestión, para impulsar sus actividades. El trabajo final será presentar esa propuesta de colaboración ante el grupo y, si así lo desean, también la harán llegar al organismo elegido, para empezar a colaborar con ellos.

Mi hijo llego muy emocionado a platicarnos de este proyecto, pues desde niño se ha sentido llamado a participar en actividades altruistas y de cuidado ambiental. De inmediato empezó a investigar en internet, para saber qué grupos activistas trabajan actualmente en México y Latinoamérica y llevar propuestas para trabajar con su equipo.

Hay dos ámbitos que le interesan mucho. El primero es la defensa de los animales, así que ya identificó e incluso contactó a varios grupos que se dedican a rescatar y proteger animales maltratados y abandonados, para rehabilitarlos y buscarles un hogar. La segunda cuestión que le parece sumamente importante, sobre todo en nuestra sociedad, es la lucha por la paz y la justicia social. En este ámbito encontró un organismo que le pareció muy interesante, la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, fundada por William Soto Santiago. Este organismo se dedica a promover la educación para la paz, como una forma de promover el entendimiento y la tolerancia entre los pueblos.

Tareas así, realmente generan consciencia.