Nuestro aire

Hoy en la mañana fui  a comprar unas flejadoras, necesarias para las innumerables cajas que tenemos en nuestra oficina, debido al cambio que recientemente hemos tenido, por lo que decidí caminar hasta aquel lugar para evitar tener que tomar el coche, algo que deberíamos hacer todos los que podemos, para ayudar a nuestra ciudad lo más que podamos.

Al están caminando por Paseo de la Reforma, una avenida que me parece la más hermosa en toda Latinoamérica, pude observar que los árboles, aunque verdes, se ven sus hojas todas llenas de polvo de color gris opaco, algo, por supuesto, imposible de notar si uno no se fija con cuidado y muy de cerca.

Al principio creí que dicho polvo era causado simplemente por los miles de camiones que pasan por esa vía al día; sin embargo, al llegar a mi casa en la tarde y al salir a caminar en la mañana, vi que todos los árboles y plantas que se encuentran en los alrededores también tienen este mismo polvo, aunque no se encuentren en una avenida pública, es más, se encuentran en reclusión de las arterias vitales de la ciudad, debido a que están en una privada donde la afluencia es simplemente mínima.

Esto significa que el aire está lleno de polvo y contaminantes, siendo esto lo que estamos respirando los ciudadanos de la Ciudad de México, algo que la mayoría de las personas están ignorando por completo o ya se han acostumbrado.

No se ya cómo explicar y hacer entender a las mayorías que el vivir en la Ciudad de México el día de hoy es el equivalente de vivir en un lugar encerrado, atascado de insecticida todos los días y que esto, en un futuro no muy lejano, tendrá consecuencias mayores en el desarrollo y vida de la población.

Este gran problema de polución extrema en nuestra ciudad ha sido causado por todos nosotros y también por el gobierno mexicano, que nunca ha tomado cartas importantes en el asunto y tema de la contaminación extrema en esta ciudad.

En cuanto al sector civil se refiere, la contaminación del aire de la Ciudad de México sucede por la falta absoluta de civismo que existe en este lugar, donde la mayoría de las personas no tienen interés alguno por los problemas de los demás y mucho menos por los problemas que pueda tener el medio ambiente, aunque sea un problema que les pueda afectar directamente en el futuro.

He visto que los temas que tienen que ver con la contaminación en la CDMX son vistos por muchas personas de la misma manera que un seguro de vida, es decir, algo sumamente necesario que se ve innecesario.

No obstante, aunque hubiera muchas personas interesadas en la calidad del aire de nuestra ciudad, nada se puede hacer si el gobierno sigue sin regular esos horrorosos camiones que escupen humo como fabricas móviles.