No entiendes por lo que estoy pasando

Una de las frases más comunes que te dicen las personas cuando sufres una pérdida es “comprendo tu dolor”, cuando la realidad es que la gran mayoría no sabe por lo que estás pasando, sólo se lo imaginan, aunque existen otras que posiblemente ya pasaron por ello y sí te entienden. Hace ya varios años sufrí por la muerte de mi abuelita materna, recuerdo que me encontraba en la universidad y sólo falté un día para el entierro, después regresé, pues mi viejita siempre decía que el show debía continuar, y le hice caso. Ya de regreso en la escuela un compañero me dio el pésame y me dijo que comprendía por lo que estaba pasando, después me preguntó quién había fallecido y le respondí que mi abuela, entonces preguntó: ¿por qué te duele tanto? Ahí fue cuando comprendí que las personas sólo hablan por hablar, agradezco el gesto que tuvo conmigo, pero a veces basta con el pésame o si no eres bueno con las palabras, un simple abrazo es suficiente.

Tenía 19 años cuando mi abuelita nos dejó, de ese tiempo, aproximadamente unos 16 viví con ella, así que se convirtió como en una segunda madre. Recuerdo que cuando no estaba mi mamá, ella era la que me escuchaba, la que me aconsejaba, la que me regañaba cuando hacía mal las cosas. Fue un pilar importante en mi vida, por eso cuando partió sentí un gran vacío en mi alma y mi corazón. Los momentos en los que la escuchaba reír cuando estaba viendo sus programas de televisión favoritos, cuando cenábamos juntos en su cama viendo series viejitas como la Familia Ingals o Bonanza o cuando me palmeaba las mejillas y me decía que era su muchachito se arremolinaban en mi mente y el llanto brotaba de mis lagrimales. No podía contenerlo, simplemente había perdido una parte importante de mi vida, por eso me dolía tanto. Básicamente fue como perder a una madre.

¿Por qué les cuento todo esto? El pasado fin de semana fui al funeral de la abuelita de un amigo, mientras su hermano de siete años se preguntaba por qué su hermano mayor estaba tan triste, mi amigo estaba frente a la nueva morada de su viejita. Crucé un pasillo lleno de placas de mármol con nombres y fechas inscritos en ellas hasta llegar con mi amigo, quien estaba devastado y con la mirada ida. Desde hace mucho tiempo no decía “comprendo tu dolor”, porque no quería mentir, pero esta vez lo dije. Lo abracé por los hombros con un brazo y le mencioné que comprendía su dolor y por todo lo que estaba pasando, él sabía que era verdad, porque estuvo cuando mi abuelita se fue.

No es que quiera quitarles la intención de mostrar buena voluntad a alguien que ha perdido a un ser querido, pero como les mencioné antes, a veces sólo basta con un abrazo o con “mi más sentido pésame”, pues hay personas que el dolor les provoca ira y podrían llegar a contestarles algo así como “tú no sabes por lo que estoy pasando”, lo cual puede ser verdad, pero también es verdad que la frase la dicen sólo como una formalidad.