El ENARM, un examen para preparar en serio

Estamos en plena temporada de exámenes de admisión para diversas instituciones de educación superior y posgrados. Por ello, un tema común y una inquietud de los estudiantes es el cómo prepararse para tener un desempeño adecuado en dichas pruebas.

Cuando me vi en situaciones semejantes, a lo largo de mi trayectoria como estudiante, recibí muchas opiniones al respecto. Recuerdo la de un maestro de inglés que tuvimos en preparatoria y que nos dejó con el ojo cuadrado cuando dijo que para un examen de idiomas no se debía estudiar:

“Cuando llegan a casa y piensan en contarle algo a sus papás o cuando van a pasar una tarde platicando con sus amigos, no se ponen a repasar todo lo que han estudiado de vocabulario, gramática y sintaxis española, ¿cierto? Las habilidades ya las tienen y simplemente las ponen en práctica. Pues lo mismo debería suceder en un examen de inglés o de cualquier idioma. Si no pueden desenvolverse con una naturalidad semejante a la que tienen con su lengua materna, es que aún les falta aprender y practicar”.

Naturalmente, la mayoría de los alumnos seguimos su consejo (¿cómo no estar dispuesto a obedecer cuando te dicen que no estudies?) y para nuestra sorpresa descubrimos que, en efecto, si habíamos prestado atención en clase y, sobre todo, si hacíamos los ejercicios y prácticas que a diario nos dejaba el maestro, el examen parecía tan natural como llegar a platicar con la familia o escribir un mensaje a un amigo.

Claro está que luego tratamos de seguir el mismo procedimiento en otras asignaturas y la cosa no siempre resultó tan bien. Para matemáticas, por ejemplo, también me funcionaba mucho la técnica de practicar; trataba de resolver al menos dos problemas del libro a diario y con esto ya tenía más que suficiente para darme una idea de cómo sería el examen. Pero  en materias como historia, filosofía o derecho, entendí que por más que leyera a diario, necesitaba estrategias que me ayudaran a procesar toda esa información. En el primer examen de historia al que me presenté “sin estudiar”, como había hecho en el de idiomas, simplemente me quedé en blanco cuando se preguntaba por fechas, antecedentes o contextos.

En fin, cada prueba tiene sus retos y también sus estrategias para superarlos. Pero debo decir que de todos los exámenes que he podido conocer, en mi trayectoria como orientador académico, pocos me han parecido tan demandantes como el Examen Nacional de Residencias Médicas (ENARM). Y no es para menos; el ENARM pone a prueba los conocimientos y habilidades de los egresados de medicina para poder ingresar a una residencia en algún hospital. Lo residentes comienzan a trabajar directamente con pacientes, por lo que no debe quedar la menor duda respecto a su capacidad para atenderlos.

Por otra parte, en términos de la trayectoria profesional de un médico, acceder a una residencia es algo fundamental. Si bien no es la única vía que tienen para ejercer su profesión, sí es la opción más clara a seguir para quienes aspiran a desarrollar su práctica en un hospital y en especialidades como pediatría, ginecología o inmunología.

Existen numerosas publicaciones, sitios web y hasta cursos especializados que ofrecen respuestas a la pregunta de cómo pasar el ENARM. Casi todas coinciden en un punto; el ENARM es un examen que debe prepararse a conciencia. Con esto me refiero a que es una de esas pruebas que se deben preparar con meses de anticipación –algunos especialistas y médicos que ya lo han aplicado sugieren llevar a cabo la preparación a la par de la carrera–; también se requiere la elaboración de un cronograma, en el que se definan el tema, el número de sesiones que se le dedicarán y el periodo en el que tiene que cubrirse. Otra recomendación común es la de realizar pruebas de práctica, para familiarizarse con el modo en que se plantean las preguntas del examen; por lo general, estas pruebas se incluyen en las guías de estudio, aunque actualmente también existen simuladores del examen en línea.

Por supuesto que existen muchas más recomendaciones y cada estudiante puede crear sus propias estrategias. Lo que nunca se debe olvidar es que el  ENARM es una prueba para preparar en serio.