El tulipán

En una ocasión, al estar buscando unos vuelos Volaris, me di cuenta que el día siguiente era el día de las madres, un día que por lo general tengo la mala fortuna de olvidar, ya que esa época del año es por lo general una sumamente activa en mi vida y en mis quehaceres, además de ser una época del año que me disgusta mucho, especialmente en la Ciudad de México.

Por supuesto que la razón de mi disgusto por este día no tiene nada que ver con el hecho de que sea éste el día en el que celebramos a nuestras madres; simplemente me gustaría que este día fuera en noviembre o diciembre.

La razón por la cual no me gustan estas fechas del 10 de mayo, particularmente en nuestra ciudad, se debe al agonizante calor que nos azota en esos días de mayo y del tremendo tráfico que se forma en todas las avenidas principales, lo que paraliza a nuestra zona urbana. Es esta combinación de olas de calor intenso y tráfico que no puedo soportar.

Sin embargo, es un hecho que nada puedo hacer para cambiar esta festividad de fecha, por lo que siempre me repito a mí mismo que lo mejor que puedo hacer es acostumbrarme a estas situaciones y aceptarlas como son.

Aquel día fui a la florería para ver qué había de llevarle a mi madre, un lugar que siempre está fresco y sombreado, por lo que siempre me resulta agradable el ir a comprar flores para cualquier ocasión o inclusive para mi misma casa.

Al llegar a aquel puesto de flores, observé las clases de ejemplares que tenían y que eran las mismas de siempre; sin embargo, había una especie de flores muy particular, una especie que mi madre adora, además de que tiene una historia sumamente interesante. Se trata de los tulipanes.

Muchas personas asocian a los tulipanes con el hermoso país de Holanda, debido a que hoy en día aquel reino es el principal productor de tulipanes en el mundo; sin embargo, no siempre ha sido así .

La flor de tulipán se desarrolló inicialmente en los campos de Asia central, en lo que el día de hoy es Turkmenistán, una flor que tapizaba enormes porciones de sus planicies, haciendo parecer el suelo de aquel país, como un explorador holandés lo describió, “Como si el arcoíris se hubiera caído del cielo”.

Este explorador hizo un trato con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, para transportar algunos de estos ejemplares e intentar sembrar en Holanda el tulipán.

El experimento fue todo un éxito, ya que los tulipanes se dieron al por mayor, tanto en el reino de Holanda como en el de Bélgica; sin embargo, fue el primero que explotó por completo la producción de estas.

Mi madre se puso sumamente contenta cuando le llevé una canasta llena de estas hermosas flores.